Un día llegas a esta conclusión:
“Mis pies miden X, pero los zapatos que uso miden menos de X”.
No tiene sentido.
Miras a tu alrededor y casi todos siguen usando calzado más pequeño que sus pies. Eso no valida la tesis. Porque ya sabemos que la mayoría no se cuestiona las cosas.
Entonces, ¿qué haces?
Elegir un calzado sencillo que respete tus pies. Es lo natural. Y lo razonable.
Eso va de la mano de otro cambio: suela plana y casi siempre fina. Porque esto también es más coherente con la naturaleza.
Ahí es cuando empiezas a notar cierta tensión en los gemelos. Alguna molestia. Algún picorcillo en el tendón de Aquiles.
Y te preocupa, como es lógico.
Igual hasta te preguntas:
¿Por qué el calzado simple machaca el Aquiles y los gemelos?
Piensa en Juan del Val.
Igual no lo conoces, no importa, te lo puedes imaginar.
Tienes que reunirte con él hoy mismo. Durante 3 horas. Pero tu agenda está llena entre huecos para no hacer nada (esto está muy bien) y huecos para hacer cosas (esto también es importante).
No quieres reunirte con él, pero tienes que hacerlo.
Encajas la reunión.
Entonces, o dejas de tener tiempo para no hacer nada o cancelas planes.
No puedes reunirte con el tonto de Juan del Val sin consecuencias.
Con el tendón de Aquiles pasa algo parecido.
Cuando corría con las terroríficas Asics me dolían las rodillas y caderas. Nunca tuve molestias en el Aquiles ni en los gemelos.
Al cambiar a minimalistas me pasó lo contrario: dejé de tener problemas en las rodillas y empecé a tenerlos en el Aquiles.
Porque la carga no desaparece, se traslada.
Y no. No puedes hackear a la naturaleza. De esto se han aprovechado las marcas vendiendo mil soluciones. Ninguna funciona mejor que tu propio cuerpo.
Cambiar el tipo de calzado cada cierto tiempo tampoco es la solución. Sería como decirle a Juan: “oye, que hoy no, mañana”. Así sólo desplazas el problema.
Vale. ¿Y entonces qué hacemos con el Aquiles?
El núcleo de todo está muchos años atrás.
Naciste descalzo. Viviste sin nada durante semanas o meses. Pronto llegaron los zapatos. Tu Aquiles y los gemelos crecieron en un entorno artificial para el que no estaban preparados.
Se adaptaron a él.
Luego descubriste que lo del calzado sencillo tenía sentido. Cambiaste el armario de arriba a abajo. Pero lo hiciste con 30, 40 o 50 años.
Y llegó el peaje: molestias, dolores, lesiones.
Volver al origen está bien, pero tu cuerpo lleva décadas moviéndose de una manera y le estás pidiendo que recupere rápido su función natural.
Necesita tiempo y estímulo.
La adaptación es la base para que ese Aquiles y esos gemelos se reconcilien.
Debes “ajustar la carga”. Ese es el concepto técnico. Consiste en darle al tendón la dosis de trabajo que necesita. Ni menos ni más. Y aumentar muy despacio.
Hacer nada no cura el tendón.
Hacer mucho empeora el tendón.
La clave está en el centro. Y en repetir eso durante meses, quizá años, hasta que ese tendón problemático funcione como siempre debió funcionar.
Así es el Aquiles. A veces complejo. Muchas veces simple.
Como un niño pequeño. No quiere que le llenes de tecnología. Quiere que le escuches y des cariño.
Así está Juan del Val en la televisión, como los pies en un calzado estrecho. Te lo meten en todos lados como si fuera normal lo que dice y los chistes que cuenta. Más tonto y le dan programa propio en la Sexta.
Es lo que la gente premia y compra hoy en día.
Efectivamente, todo empieza en la niñez, y efectivamente, las cadenas musculares desplazan las tensiones de una parte del cuerpo a otra.
Y sí, con mucho tiempo se puede llegar a desplazar las tensiones hasta un nuevo equilibrio en el que el cuerpo pueda seguir funcionando.
Pero ¿qué se puede hacer para deshacer realmente las tensiones?
Hoy en día lo que todos conocemos es fortalecer. Los músculos sólo reciben órdenes para activarse, es decir, apretarse. El sistema para desapretar no es tan sencillo, y muchas veces quedan contracturados de manera inconsciente debido a esto. Estirar ayuda, y mucho. Pero, por una parte, casi nadie estira tanto tiempo como sería necesario. Y por otra parte, estirar también mueve algunas de las tensiones, las más profundas e inconscientes, de unas partes del cuerpo a otras.
Entonces, cabe preguntarse cuál es la causa, de dónde vienen esas tensiones, cuál es su origen.
No sé si os habéis fijado en lo que ocurre cuando os lleváis un susto. Pegáis un respingo, se corta la respiración, el cuerpo se tensa por un momento. O cuando os enfadais, la ira sube en forma de calor a la cara, se revuelve el estómago y el cuerpo se tensa para soltar un ost…zo a quien haga falta. Hay miles de ejemplos, las mariposas en el estómago, la piel de gallina, la voz de pito, agachar la mirada por vergüenza..
Todas estas formas de expresión corporal están diseñadas justamente para expresarnos.
Pero precisamente en la infancia, ya que hablas de la infancia, todos vivimos situaciones que nos afectan, y el cuerpo entonces las expresa.
Pero si por lo que sea no se ha podido resolver la situación que «estresa» al sistema nervioso (como por ejemplo con los padres no hay suficiente comunicación o no están disponibles) y está situación se alarga un tiempo suficiente, algunas de estas tensiones se acaban cronificando.
Muchas veces crecemos acostumbrandonos a ello, aprendemos a vivir con experiencias que no se pudieron gestionar mejor y acaban moldeando, además de nuestro cuerpo, nuestro carácter.
Tocar las tensiones de las cadenas musculares implica también tocar la historia original de la persona.
Por eso soltar no es tan sencillo para el cuerpo.
Por eso la gran mayoría de profesionales de la salud hablan de fortalecer, aunque ya desde tiemps de la gran fisioterapeuta Mezieres sepamos que los problemas fisiológicos vienen a raíz de un exceso de tensión, y no por debilidad.
Es más fácil recetar seguir apretándose que recetar algo para lo que no tenemos receta fácil, como es el soltar.
Todo un mundo.
La mente influye en el cuerpo. Y viceversa. Todo está conectado y muchos de los problemas, como bien dices, parten de la infancia.
Gracias por compartir.
Te conté por mail del inframundo de mis pies operados a los 13 años, donde yo suponía me habían sacado una falange del 2do y 3er dedo, pero que recién ahora confirmo con radiografía que lo que me sacaron fue la articulación, imaginen lo que sigue, a los 54 reemplazo de cadera izquierda (que queda 0,5 más larga) y a los 60 una superposición de dedos fatal momento en que tocado fondo avancé a la recuperación con kine para rehabilitar mis pies y hace dos años incorporé el barefoot a mi vida. Que logré: mucha felicidad y muchos dolores, pasé de no soportar mis rodillas, a pruebas con medias plantillas dinámicas, y a avances impensados para mi ya que ahora mis dedos ya casi tocan el piso, me duele, no es sencillo, mi talón de aquiles se estresó y tuve meses que el talón del pie izquierdo no podía tocar el piso, pero acá vamos, paciente y trabajando para recuperar, me ayudo mucho un dispositivo que no se si tienen algo similar en europa, se los recomiendo. Gracias por tus reflexiones y tu espacio de intercambio, estoy aprendiendo mucho y compartiendo con mi entorno en mi tienda barefoot en mi ciudad.
https://www.starfeetoficial.com/
Gracias, Mercedes. Me alegra que encontraras el camino para mejorar tus pies. Y paciencia, estos cambios son muy lentos.
Muy buena metáfora para explicar algo muy de cajón (para mí). Te comparto!
Gracias, Pablo.
Álvaro, qué zapas usas para correr ahora?
Cuánto corrías cuando corrías con las Asics? Y a qué ritmo? Qué tipo de terrenos?
Y ahora? Mismas variables?
No estoy diciendo que ahora corras más y que por eso te duela. Es solo por entender el contexto del tipo de corredor que eres y si merece la pena hacer la transición para correr.
Yo llevo beeerfut desde el 2018-2019 pero en los últimos 10 años he andando bastante descalzo (especialmente en verano). Cuando corro uso unas terroríficas Asics, cuando escalo uso unos pies de gato 3 tallas menos, cuando voy a la montaña.. en fin, me entiendes.
Pero corro poco. (2-3 horas semanales) Escalo un poco más (4 horas semanales) y a la montaña sí que voy menos 😁.
En este caso, no sé si tiene sentido la transición a minimalista en carrera. Aunque te aseguro que llevo años pensándolo.
Qué opinas? Y por qué? 🙂
Gracias!
Te cuento, Rafa.
Con las Asics iba «rapidito». Hablo de memoria, pero rodajes de 10-12 km a 4,30 el kilómetro y series de 1 km un poco por debajo de 4.
Con las minimalistas empecé intercalando las Asics y minimalistas. Hasta que pasé a 100% minimalista. Y mismos ritmos. Y tanto asfalto como montaña.
Pero era más joven. Ahora corro por placer. No miro tiempos y regulo mucho las cargas.
Cambié porque tenía los pies, las caderas y las rodillas reventadas. El minimalismo me arregló los pies, pero al abusar de carreras populares también sufrí en el Aquiles. Lo que comento en el artículo: cambié la carga de rodillas/caderas a Aquiles y, sobre todo, no regulé las cargas correctamente.
¿Te merece la pena a ti? Pues te diría que no. Porque todo cambio tiene un riesgo. Y si estás bien corriendo con Asics y usando beeerfut el resto del tiempo me parece más que correcto. Mejor 8 horas minimalista y 1 no minimalista que viceversa.
Es una cuestión de riesgo/beneficio y en tu caso no veo mucho beneficio.
Totalmente de acuerdo.
Gracias por tomarte tu tiempo en contestar y por hacerlo tan sinceramente ☺️