¿Sabes cuál es la mejor escuela?
Los abuelos.
Yo los perdí hace demasiados años. Quizá por eso ahora observo a los demás. Miro lo que dicen, lo que hacen y cómo se mueven.
Después, en el mundo virtual, leo titulares como este y me entra la curiosidad:
“La sorprendente relación entre abrir tarros y tu longevidad”
Ya sabes cómo funciona la prensa. Quieren que pinches en ese tipo de artículos para atiborrarte de anuncios. Te ahorro el clic. Dicen que la fuerza de agarre está relacionada con una mayor esperanza de vida.
O, en otras palabras, que con un antebrazo poderoso vivirás más.
Vivir más.
Lo que casi todo humano desea.
Entonces, la gente empieza a colgarse de barras y a sostener pesas. Para aumentar su fuerza de agarre. Para vivir más.
Como el que come nueces de California para ser más inteligente.
Ojalá fuera tan simple.
Nadie vive más por tener el antebrazo de Popeye. Aunque en los gimnasios todos se empeñen en conseguirlo.
¿Sabes en lo que casi nadie invierte?
En lo más importante para vivir mejor.
Y no lo digo yo, sino los abuelos. Ellos nos enseñan que el problema no está en abrir un tarro de mermelada, sino en bajar las escaleras para jugar con su nieto.
La limitación siempre está debajo.
Las piernas son lo primero en fallar.
Nuestros abuelos trabajaron de pie. Tenían piernas fibradas porque las usaban. Pero la vida, poco a poco, deshizo esa fibra.
Ahora sabemos algo que ellos ignoraban: el disolvente se llama sarcopenia. Ese es el culpable. Lo que nuestros abuelos no pudieron combatir por desconocimiento.
El antídoto no está en sentarse en una máquina de gimnasio para mover poleas, sino en desarrollar la fuerza útil de cintura para abajo.
No para presumir de culo grande, sino para vivir mejor.
Y clave está en hacerlo ahora. Con 30, 40 o 50 años.
Porque luego llegan las ganas de levantarse para saborear las cosas sencillas.
Y la vida dice que no. Que nanai. Que por ahí no pasa.
Que el pecho palomo no convalida.
Que haber invertido de cintura para abajo.
Que la auténtica salud y el bienestar estaba ahí.
Si te interesa profundizar, en el capítulo 8 del libro Vuelve al Origen explico cómo desarrollar la fuerza del tren inferior sin planes. Sencillo. Para mejorar la calidad de vida.
«No corras como un medio para llegar a un fin, y recibirás más de lo que nunca imaginaste»
«Uno no deja de correr porque se hace viejo, uno se hace viejo porque deja de correr”
«Porque si no creemos que hemos nacido para correr, no sólo estamos negando la historia, estamos negando lo que somos.
«Nacidos para correr» (2009)
Christopher McDougall
10 McDougall
Fantástico trabajo.
Gracias
Gracias, Miguel. Saludos