Durante 15 años, en esta misma web, he probado docenas de zapatillas minimalistas. No las he contado, pero puede que hayan sido más de 100 pares.
El foco siempre ha estado ahí.
Eso puede llevarte a esto:
- Pensar que el calzado minimalista es la solución universal.
- Entrar en la rueda de comprar más y mejor.
- Olvidar lo importante.
Imagina que alguien te dice «compra este martillo para ser carpintero». Lo miras y piensas: «vale, pero si compro un martillo superior seré mejor carpintero».
Mucha gente llega aquí con la idea de comprar las mejores zapatillas minimalistas del mercado para, con suerte, arreglar todos sus problemas.
Quieren ser carpinteros comprando un martillo.
El 50% olvidado
El acto de comprar unas zapatillas minimalistas es, con suerte, el 10% de la solución. Tienes una herramienta. Sólo eso.
Y, con suerte, tendrás otra pieza:
- Igual das los famosos 10.000 pasos diarios.
- Vas al gimnasio o entrenas fuerza al aire libre.
- Corres.
El ejercicio está bien. Hacer deporte es mucho mejor que no hacerlo, pero nuestros cuerpos no están diseñados para practicar una hora de ejercicio y estar las otras 23 horas tiesos como velas.
Con «tiesos» me refiero a:
- Estar delante de una pantalla.
- Sentarse en el sofá para ver una serie.
- Trabajar a pie firme detrás de un mostrador.
¿Solución?
Movimiento inteligente aprovechando el potencial del calzado minimalista.
Esta idea de añadir movimiento variado a lo largo del día será un cambio radical para tu cuerpo si lo adoptas como un hábito (no como una acción planificada). Katy Bowman, especialista en biomecánica y reconocida autora, lo bautizó como «Movimiento nutritivo».
Bowman lo compara con la comida.
¿Comerías sólo lechuga para estar sano? Una lechuga cruda. Día tras día. Nada más.
La lechuga es sana, pero insuficiente.
Como mínimo, le echarías un poco de aceite, la acompañarías con algo de proteínas y la adornarías con unos frutos secos. Y también comerías otras cosas: pimientos, tomates, naranjas…
Como mínimo, comerías todo eso.
El equivalente a comer sólo lechuga es hacer ejercicio físico durante 60 minutos y pasar el resto del día tieso como un palo.
No funcionará.
Tu cuerpo necesita:
- Agacharse.
- Estirarse.
- Colgarse.
- Ponerse en cuclillas.
- Cargar pesos variados.
- Saltar.
En este concepto de «movimiento nutritivo», el libro Move Your DNA de Katy Bowman es una obra de referencia. Lo tienes traducido al castellano aquí: Mueve tu ADN.
Igual te parece una lectura densa o técnica, pero es la base para comprender la diferencia entre deporte y movimiento.
¿Cómo conseguir ese 50%?
Deporte es deporte y movimiento es movimiento.
Con la frase de arriba me darían el carné de político, pero es que es así. Una cosa es hacer deporte y otra muy diferente integrar el movimiento en tu vida. Puedes hacer deporte todos los días y estar completamente tieso.
Integra movimientos variados.
- Evita esto: «voy a hacer 10 sentadillas o flexiones cada 30 minutos».
- Acércate a esto: «llevo tiempo sentado, voy a levantarme, estirarme y mirar por la ventana».
Hazlo simple.
Calzado minimalista + Movimiento inteligente. Con eso tenemos el 60% de la batalla ganada. ¿Qué queda?
El 40% oculto
El ser humano ha evolucionado tan rápido que se ha dejado por el camino cosas importantes. Esto es como cuando sales corriendo (literalmente) de casa. Si lo haces, es probable que te olvides las llaves, la cartera o el dinero.
¿Sabes lo que estamos olvidado los humanos?
Ser humanos.
Esto suena muy profundo, pero no lo es tanto:
- Corremos en cintas mirando hacia el infinito (o a una pantalla).
- Nadamos en la piscina escuchando música.
- Caminamos por el bosque poniendo toda la atención en un teléfono.
Desconexión total y brutal.
Si haces lo de arriba, tu cuerpo recibirá estímulos físicos, pero tu mente estará atenta al ruido exterior.
¿Captas la incoherencia?
Ese punto te aleja del aspecto neurológico, sensorial y mental de la actividad. Olvidas la conexión. Por un momento dejas de ser humano.
Es como cuando estás disfrutando de un concierto, sacas el móvil y te pones a grabar. O cuando ves la imagen de un tipo entrenando con una bolsa de Doritos en la mano. No tiene sentido.
La última pieza es conectar.
Ser humano. Ser coherente.
¿Cómo acercarte a ese 40%?
Si te mueves, muévete; si corres, corre; si escuchas música, escucha música.
La frase de arriba también podría llevarme a político de élite, pero es así.
Evita el ruido para conectar de verdad.
¡Ah!
La suela de las minimalistas…
La suela más fina del mercado sigue siendo un filtro. Un pequeño ruido. El verdadero despertar sensorial ocurre cuando no hay filtro alguno, sólo tus pies sobre la hierba, la arena o la tierra fresca.
Eso es oro para el sistema nervioso.
Porque el objetivo último del calzado minimalista no es llevar un calzado mejor, más bonito y más duradero. Es depender menos de cualquier calzado y recuperar el poder del cuerpo, la mente y los pies.
Cuando puedas, muévete libre. Siente las diferentes texturas del suelo.
Sin distracciones. Sin podcast. Sin pantallas.
Apaga el ruido.
10% + 50% + 40%
Las zapatillas minimalistas son el peaje que pagamos en esta sociedad por tener unos pies sanos y funcionales, como los de nuestros ancestros.
La idea no es tirarlas a la basura ni abandonar el deporte (gimnasio, calistenia, carrera, ciclismo, natación…).
La clave es entender que la verdadera transformación está en priorizar la calidad y la constancia del movimiento a lo largo del día. Sobre todo ahora, que el ruido (IA, automatización, redes sociales) amenaza con desconectarnos de nosotros mismos.
Resumen:
- 10% calzado minimalista.
- 50% movimiento inteligente.
- 40% contacto directo y consciente con el entorno.
De todo eso hablaré aquí. Seguirá habiendo calzado saludable, por supuesto, pero también profundizaré en esa otra parte que es donde surge la magia.
Me encanta lo que dices, es necesario…
¡Yo feliz de que sigas por esta línea!
Las minimalistas son solo una herramienta para reconectar un poco… como bien dices hay mucho más.
Estaría bien que la gente no se escandalice cuando ve personas caminando descalzas… es contranatura
Eso es, Virginia. Son una herramienta. A lo mejor el día de mañana conseguimos que se normalice caminar descalzo, pero de momento la herramienta minimalista es casi imprescindible. Seguiremos informando jeje.
Tiene un graan sentido lo que escribes aqui. Estoy muy de acuerdo y es una buena herramienta
Muchas gracias
Gracias por la opinión, Xanet 😉